domingo, noviembre 25, 2007

Radio am


Por la noche novata se escuchan ahogados y náufragos.
En un rato se diploman de tumulto de ebrios.
Mientras tanto este hombre se oculta en la cama que lo apresa.
Sanciona su dificultad para dormir
y se flagela sin más prendiendo la radio am.
Y por ahí se concentra en una charla,
palabras con bordecitos interesantes
y se apena de él y se escarmienta y se dice:
"Qué hacés boludo escuchando radio am?
Falta la Delfino y cartón lleno."
Y siente que alguien lo oye.
Alguien lo está escuchando.
Alguien que opina, que piensa como él.
Imagen especular que ve sus ojeras radiales
La humedad en la pared
Las tripas insomnes. La cama virgen.
Alguien con el mismo olor ultravioleta.
Y piensa: Quién sabe?
Si ella es como yo seguro podemos hacer contacto.
Y trata de darle importancia a esta idiotez que imagina
sabiendo de antemano que es mentira
que la sospecha de Julito es real
y que estar de acuerdo con otro es la peor de las ilusiones.
Más aún si es sólo voz de radio.
Y mira a su alrededor la contundencia de esa cama,
cama de frío y borrachos afiebrados,
cama-trampa, cama-desierto.
Y ahí nada más que él
castigándose por no dormir y escuchando toda la noche
la infinita radio am.

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8 Comments:

Blogger capitanfla said...

Simplemente maravilloso.

Guau.


Que viaje.

noviembre 25, 2007  
Blogger Velocet said...

Estoy en absoluto desacuerdo. Con todo excepto con Lecter. Seguro que debes ser una gran cocinera.

Bien, bien. Sigamos :)

noviembre 26, 2007  
Blogger Juan Dé said...

tenés abiertos los pulmones. escribís muy bueno el ritmo poético. éste, al igual que los anteriores, te lleva.

noviembre 26, 2007  
Anonymous Anónimo said...

cama-trampa, cama-desierto...
y una radio am hablandonos ..toda la noche
Muy bueno Morqana,

Ms. Mary

noviembre 26, 2007  
Blogger Alguien said...

"y que estar de acuerdo con otro es la peor de las ilusiones"

noviembre 27, 2007  
Blogger Martin said...

De la noche a la mañana, la radio AM puede mutar, aunque en realidad...

Le debemos tanto. Nuestros abuelos pudieron escuchar música en sus casas gracias a la radio AM.

Pudieron estar al tanto de los asuntos importantes, (políticos por ejemplo).

Y hoy por hoy, hay cosas que sólo pueden ser dichas por radio AM.

El abuelo va al programa de radio de Oscar Héctor en AM. Lo invitan para hablar sobre el estilo de jazz que hizo furor en estas costas, allá por los años 30, 40, 50... Oscar Alemán, Hernán Oliva, los cotton pickers… El conductor propone un juego: Hay que llamar y nombrar a uno de los grupos o músicos de jazz que precalentaban el ambiente de las milongas de aquel entonces, antes de que resuenen los fueyes de las orquestas típicas (en las milongas se bailaba jazz como para entrar en calor) Los viejos llaman y nombran a cuatro o cinco orquestas cada uno. Hay que escucharlos: se toman todo el tiempo del mundo. Saludan afectuosamente. Tanto que si los escuchás, te sentís un poco mimado también. Te incluyen, te desean un buen día. Es sábado a la mañana.

El resto acá.

noviembre 27, 2007  
Blogger brasil said...

Cuando era chico mis abuelos vivian en una quinta cerca de San Antonio de Padua (en ese entonces campo). No tenían luz electrica. Tenían una de las primeras radio a transitores que existían. Recuerdo la magia de quedarme en su casa y escuchar una radionovela al mediodía, y el radioteatro de Radio Nacional por las noches. La imaginación volaba

Nunca pude escuchar FM salvo que otro la pusiera

noviembre 28, 2007  
Blogger Dante Bertini said...

está muy bien, sin dudas, pero no estaría mal cambiar de sintonía...para que usted esté más feliz, nada más....un poco de música quizás?

noviembre 28, 2007  

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